Capítulo 11. La colombiana

Sigo en hi5. Es adictivo. Dos malas experiencias, pero creo que a la tercera será la vencida, y hi5 me proporciona una chavalita de apenas 23 años, colombiana… y heavy. Con ésta empiezo por el msn y la chica me dice que es muy sumisa, que le gustan los heavys duros, y que le gustan los hombres mayores, o sea, cuarentones como yo.

Y ya la primera noche que nos vemos por el msn, me enseña las tetas y todo. Esta vez me preparo concienzudamente, esta vez no puede fallar, que llevo una carrera que no veas.
Quedo para el sábado, por lo que tengo todo un día para bajar música de Internet y hacer un CD de heavy. Como ya hace muchos años que fui heavy y de lo moderno ya no me entero, me tiro a lo clásico, los Maiden, los Judas, Accept…

Consigo hacer un CD y me voy al armario. Recuerdo, creo recordar, que tengo una chupa de cuero de cuando era joven.
Pero la chupa de cuero no aparece, por lo que la sustituyo por una antiquísima chaqueta de pana gris que conjugada con una camiseta oscura, una que compré en Asturias y que tiene unos motivos sidreros, y unos pantalones pegaditos, junto con las alpargatas de correr a estrenar, parece que dará el pego como heavy.

Y quedamos en el centro, para ir a tomar algo, conocernos y ver que pasa. Quedamos en un bar heavy del casco, y cuando la veo, me da que la ronda que vamos a hacer es corta, ya que a esa niña no la meto en otro bar que no sea heavy, y solo hay dos en todo el casco viejo.
La chica parece simpática y nos liamos a txupitos, que es lo que bebe la gente de su edad. Y jodo, me doy cuenta que doblo la edad a todos los del bar.

Le digo de ir al otro y me contesta que nunca ha ido, que desde que ha llegado de Colombia hace tres meses sólo va a ese bar. En el otro sé que hay gente de mi edad, porque es más clásico, y me desenvolveré mejor que en este, que además tiene nombre del señor de los anillos.
Pero ocurre lo que nunca tiene que ocurrir cuando sales con una niña por el centro: que la tía se te agarre a lo heavy postadolescente, que sea delgadita y más bajita que tú, y que te encuentres con el Joseba.

Ya se ha liado. Yo semidisfrazado de heavy, el Joseba de Lacoste con su cocodrilo y la heavy adosada a mi. Y el Joseba qué menos que se la presentase.
El Joseba se larga entre risas y antes de llegar al otro bar recibo un guasap del Patxi con una foto mía y de la colombiana vistos desde atrás. El Joseba ha sacado una foto y se ha cebado, el cabrón de él. Ya es público, y estos no tardarán en aparecer por el otro garito heavy.

Opto por la calle de en medio y le digo que nos vamos a mi casa a escuchar música. Que no se me olvide que tengo que pasar por el coche a coger el CD que he grabado, y que tengo apenas 10 canciones para tirarme a la colombiana.
Cogemos el CD y subimos a casa. Lo pongo en el PC, que es mi equipo de música portátil y nos enrollamos, acabando en la cama.

Por fin, ya era hora. Y encima lo bordo. Repito y todo de satisfacción. Ya era hora. Y tengo una chica, joven, guapa, inagotable. Estoy contento.
La niña se me duerme pegadita, y a la mañana siguiente le preparo el desayuno. Y empiezan los problemas, que claro, que no tengo ni cola-cao ni cereales. Se tendrá que conformar con un café y unas tostadas de pan bimbo.

Y la mando para casa. Y enciendo el móvil, que está lleno de guasaps de mis amigos. Que si que tal en el txikipark, que si después de follar le tengo que contar el cuento de txanogorritxu. En fin, voy a tener cachondeito.
El viernes me manda la colombiana un guasap para que la vaya a buscar, para irnos al cine. Me dice la dirección y allí que me presento.

Y resulta que es un centro de estudios, para clases particulares. Y la niña sale con su carpeta forrada de fotos de heavys, y rodeada de otros chavalitos de su edad, me da que empezamos a no coincidir.
Vamos al cine, y le dejo a ella elegir la película. Una de la saga Crepúsculo. A la niña, y a los cientos de niños que había en el cine, les encantó. Pero a mi, los amores y desamores de unos hombres lobo, como que no, como que me encontraba fuera de lugar. Es más, me dormí y sé que ronqué por la mirada de la chavalería cuando la colombiana me despertó de un codazo.

Al salir del cine fuimos a cenar. Una hamburguesa en burriquín, y nos encontramos con unos amigos suyos que estaban echando un kinito. Aibalahostia que me propone jugar al kinito. Y le digo que solo un rato.
La mierda que nos agarramos, y la pava potando en la calle. Nos metemos en el coche, que lo tenía, adivinad, en el parking de la catedral, y a esperar que se nos pase la mierda. ¿Y como esperamos? Pues nada, que la moza se baja los pantalones, se me pone encima y me empieza a medio follar, sin demasiado éxito porque con la mierda que llevo, ni se levanta.

Y en esa tesitura andamos cuando golpean la ventanilla del coche. Efectivamente, la de seguridad. Ni la miro, con la otra encima, arranco el coche y salgo, llegando hasta la zona de las escaleras.
Me la quito de encima y con el coche en medio salgo rápidamente, pago el ticket y vuelvo al coche, y me encuentro a la colombiana sopa en el asiento.

Nada, arranco y la llevo a mi casa, y la meto en la cama, en la pequeña, que he conseguido limpiar la habitación, y me voy a mi cama.
Desgraciadamente escucho como pota una y otra vez en la habitación. Poco me ha durado la habitación limpia. Mañana un cola-cao con unos chococrispis y para su casa, y si te he visto, no me acuerdo.

Adquiere el libro completo, click aquí 



@txomin43
 
 
 
 
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario