Hoy toca limpieza en
casa, que la tengo hecha un cristo. Además luego tengo que ir al carrefú
(Kotxelau en euskera) a hacer la compra que no tengo cervezas. Mi casa sin
cerveza no es mi casa.
Empiezo por mi cuarto.
Voy a cambiar las sábanas y pongo una colada. Parece mentira como se queda la
almohada por el sudor de detrás de las orejas, totalmente amarilla. Veo que
aparecen unos puntitos negros que me imagino que son hongos, que asco.
Y encima huele. Voy a
echarle un poco de lejía que para esto es mano de santo. Y meto las sábanas en
la lavadora, luego la pondré.
Mi habitación yo creo
que con el edredón tirado por el suelo, la almohada en una palangana y sin
sábanas, está peor que cuando empecé. Hoy dormiré en la habitación pequeña, que
aunque nunca he cambiado las sábanas de la cama pequeña que hay, tampoco la uso
tanto, y una noche es una noche.
Abro la ventana para
que no huela a lejía y doy la operación por finalizada. Voy a la otra
habitación, que tiene dos camas. Una de ella no la he hecho nunca, y sobre el
colchón descansa un ordenador viejo y desmontado, una impresora que no
funciona, un porrón de cables, un equipo de sonido y un porrón de CDs, haciendo
su limpieza y orden impracticable.
La otra cama
aparentemente está hecha. Levanto el edredón y qué leches, por debajo están las
sábanas arrugadas y con manchas sospechosas. Me da que la última noche que
Mikel durmió aquí no se pudo estar quieto, vaya goterones, dios mío.
Cierro la puerta y doy
por hecha esta segunda habitación.
Voy a la nevera y al
abrirla me llega un olor a podrido asqueroso. ¡Qué demonios hará este medio
pollo aquí metido! ¿¡Y cuánto tiempo llevará ahí para que huela tanto!? Y de
repente además… bueno, no, que igual hace que no abro la nevera una semana, que
he comido todos los días fuera.
Mierda, este pollo no
lo puedo tirar a la basura, que no la puedo bajar hasta la noche y va a oler
toda la casa que no veas. ¡Nada, por el wáter y que lo recicle la depuradora de
aguas!
Lo tiro por el wáter y
se lo traga. Le cuesta un poco, pero mira, va para adentro. Un problema menos.
Voy a hacer la cocina,
pero mira, huele que tira de espaldas, abro la ventana y la dejo ventilando.
Vaya desastre de día. Llamo a Telepizza y ya tengo la comida sin
preocupaciones.
Me pongo la tele un
rato después de comer y veo que dan Dos hombres y medio, la serie esa del
Charly Sheen. Anda, no me jodas el pedazo casa que tiene el pavo ese, siendo soltero
como yo, en primera línea de playa.
Y lo que folla el
cabrón. Me da que es por la casa. Si yo tuviera una casa en primera línea de
playa también pillaría. Sobre todo si estuviera limpia, que esta es un desastre.
Al final llego a la
conclusión que para pillar me hacen falta dos detallitos. Uno de ellos es la
casa en primera línea de playa, el segundo una casa limpia. Aunque luego miro y
veo que me hacen falta algunos detalles más.
El detalle de la ropa.
Me da que ir siempre con camiseta de algodón porque son las más fáciles de
planchar, como que no gusta a las chicas, pero joder, ¡da una pereza ponerse a
planchar camisas! Además, siempre me quedan como un churro, que no sé qué me da
que la plancha está estropeada.
Recibo un guasap del
Joseba, llamándome hijodeputa por haberles mandado al bar que conocimos el otro
día. Que se pasaron anoche él y el Patxi, y que lo jodido es que el Patxi
pilló.
Me fue contando que
estaba superborracho y que se metió con un travelo al cuarto oscuro, y que
salió al rato con cada de felicidad, y que cuando le preguntó si no se había
dado cuenta que era un tío, que le contestó que él pensó que tenía un clítoris
muy desarrollado.
Ya me entró la risa y
le empiezo a guasapear al Patxi, que al final me cuenta lo que pasó, que se metió
con el travelo en el cuarto oscuro y que se la empezó a chupar, pero que no se
le levantaba de lo borracho que estaba.
Y que de repente decide
meterle mano por debajo de la falda y que se encuentra una polla del 15 y que
sale por patas espantado, y que estaba fuera el Joseba partiéndose el culo.
Quedo con ellos en una
hora, por lo que me empiezo a arreglar. Y de casa hay que salir preparado, por
lo que una cagadita antes de salir es imprescindible para salir a gusto.
La verdad, que la
grasienta dieta de esta semana no ayuda a mantener la línea, a pesar de que en
cada desalojo creo que bajo más de medio kilo, que manera de cagar, por dios.
Doy a la bomba y
aparecen mis problemas. El wáter no traga y encima se rebosa. ¡Dios mío, que se
pare esto, que se va a sobrar!
Vaya mierda, y nunca
mejor dicho. Puto pollo, la que me ha liado, si aparecen trozos del muslo
flotando entre mis… eso.
Joder, y ahora qué
hago, que he quedado ya que pasa el Mikel a buscarme y vamos con mi coche.
Parece que el agua va bajando poco a poco, pero los restos sólidos se van
amontonando en el fondo y las paredes.
Qué asco, la leche, y
encima lo mal que huele ahora que se ha ido el agua. Pero no puedo darle otra
vez a la bomba, que se va a llenar otra vez de mierda.
Me llega un guasap. El
Mikel está abajo. Mira, que le den morcillas, mañana lo arreglo, que me piro,
que bastante he limpiado hoy, y tengo a éste esperándome.



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