Capítulo 5, El problema del pollo


Hoy toca limpieza en casa, que la tengo hecha un cristo. Además luego tengo que ir al carrefú (Kotxelau en euskera) a hacer la compra que no tengo cervezas. Mi casa sin cerveza no es mi casa.

Empiezo por mi cuarto. Voy a cambiar las sábanas y pongo una colada. Parece mentira como se queda la almohada por el sudor de detrás de las orejas, totalmente amarilla. Veo que aparecen unos puntitos negros que me imagino que son hongos, que asco.

Y encima huele. Voy a echarle un poco de lejía que para esto es mano de santo. Y meto las sábanas en la lavadora, luego la pondré.

Mi habitación yo creo que con el edredón tirado por el suelo, la almohada en una palangana y sin sábanas, está peor que cuando empecé. Hoy dormiré en la habitación pequeña, que aunque nunca he cambiado las sábanas de la cama pequeña que hay, tampoco la uso tanto, y una noche es  una noche.

Abro la ventana para que no huela a lejía y doy la operación por finalizada. Voy a la otra habitación, que tiene dos camas. Una de ella no la he hecho nunca, y sobre el colchón descansa un ordenador viejo y desmontado, una impresora que no funciona, un porrón de cables, un equipo de sonido y un porrón de CDs, haciendo su limpieza y orden impracticable.

La otra cama aparentemente está hecha. Levanto el edredón y qué leches, por debajo están las sábanas arrugadas y con manchas sospechosas. Me da que la última noche que Mikel durmió aquí no se pudo estar quieto, vaya goterones, dios mío.

Cierro la puerta y doy por hecha esta segunda habitación.

Voy a la nevera y al abrirla me llega un olor a podrido asqueroso. ¡Qué demonios hará este medio pollo aquí metido! ¿¡Y cuánto tiempo llevará ahí para que huela tanto!? Y de repente además… bueno, no, que igual hace que no abro la nevera una semana, que he comido todos los días fuera.

Mierda, este pollo no lo puedo tirar a la basura, que no la puedo bajar hasta la noche y va a oler toda la casa que no veas. ¡Nada, por el wáter y que lo recicle la depuradora de aguas!

Lo tiro por el wáter y se lo traga. Le cuesta un poco, pero mira, va para adentro. Un problema menos.

Voy a hacer la cocina, pero mira, huele que tira de espaldas, abro la ventana y la dejo ventilando. Vaya desastre de día. Llamo a Telepizza y ya tengo la comida sin preocupaciones.

Me pongo la tele un rato después de comer y veo que dan Dos hombres y medio, la serie esa del Charly Sheen. Anda, no me jodas el pedazo casa que tiene el pavo ese, siendo soltero como yo, en primera línea de playa.

Y lo que folla el cabrón. Me da que es por la casa. Si yo tuviera una casa en primera línea de playa también pillaría. Sobre todo si estuviera limpia, que esta es un desastre.

Al final llego a la conclusión que para pillar me hacen falta dos detallitos. Uno de ellos es la casa en primera línea de playa, el segundo una casa limpia. Aunque luego miro y veo que me hacen falta algunos detalles más.

El detalle de la ropa. Me da que ir siempre con camiseta de algodón porque son las más fáciles de planchar, como que no gusta a las chicas, pero joder, ¡da una pereza ponerse a planchar camisas! Además, siempre me quedan como un churro, que no sé qué me da que la plancha está estropeada.

Recibo un guasap del Joseba, llamándome hijodeputa por haberles mandado al bar que conocimos el otro día. Que se pasaron anoche él y el Patxi, y que lo jodido es que el Patxi pilló.

Me fue contando que estaba superborracho y que se metió con un travelo al cuarto oscuro, y que salió al rato con cada de felicidad, y que cuando le preguntó si no se había dado cuenta que era un tío, que le contestó que él pensó que tenía un clítoris muy desarrollado.

Ya me entró la risa y le empiezo a guasapear al Patxi, que al final me cuenta lo que pasó, que se metió con el travelo en el cuarto oscuro y que se la empezó a chupar, pero que no se le levantaba de lo borracho que estaba.

Y que de repente decide meterle mano por debajo de la falda y que se encuentra una polla del 15 y que sale por patas espantado, y que estaba fuera el Joseba partiéndose el culo.

Quedo con ellos en una hora, por lo que me empiezo a arreglar. Y de casa hay que salir preparado, por lo que una cagadita antes de salir es imprescindible para salir a gusto.

La verdad, que la grasienta dieta de esta semana no ayuda a mantener la línea, a pesar de que en cada desalojo creo que bajo más de medio kilo, que manera de cagar, por dios.

Doy a la bomba y aparecen mis problemas. El wáter no traga y encima se rebosa. ¡Dios mío, que se pare esto, que se va a sobrar!

Vaya mierda, y nunca mejor dicho. Puto pollo, la que me ha liado, si aparecen trozos del muslo flotando entre mis… eso.

Joder, y ahora qué hago, que he quedado ya que pasa el Mikel a buscarme y vamos con mi coche. Parece que el agua va bajando poco a poco, pero los restos sólidos se van amontonando en el fondo y las paredes.

Qué asco, la leche, y encima lo mal que huele ahora que se ha ido el agua. Pero no puedo darle otra vez a la bomba, que se va a llenar otra vez de mierda.

Me llega un guasap. El Mikel está abajo. Mira, que le den morcillas, mañana lo arreglo, que me piro, que bastante he limpiado hoy, y tengo a éste esperándome.

Puto pollo. Y es que encima no me gusta el pollo.



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@txomin43

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