Me acerco a la barra a
pedir, y hay una chica guapísima.
-
Hola, tú no eres funcionaria.
-
¿Por qué lo dices?
-
Porque sería difícil mantener esa
preciosa sonrisa si te hubieran quitado la paga extra.
-
Jaja, que majo, gracias.
-
Las tuyas, frase hecha.
-
Jaja… pues te tengo que confesar que sí
soy funcionaria y que sí me han quitado la paga extra.
-
Vaya putada, lo siento… y aún así
mantienes esa preciosa sonrisa…
-
Venía con la cara, jaja
-
Me veo obligado a compensar al cabrón de
Rajoy, y pagar yo esta ronda…
-
De acuerdo, por mí no hay problema
En esto que llega el
camarero, y empieza a traer dos gintonic, 3 copas de cava, dos patxaranes,
varias cervezas… y la chica y dos amigas suyas se apresuran en llevarse todo.
Y la chica se despide
de mí dándome un beso en la mejilla y diciéndome.
-
Gracias por el piropo… y por la ronda,
jaja
Y se va sonriendo. El
que no sonríe es el camarero, puñetero armario de 2 x 2 metros , que me dice
simplemente:
-
78
Saco dos billetes de
50, pago… y me vuelvo al redil con las orejas gachas, mientras la cuadrilla se
está partiendo el eje.
Pero la verdad, es que
estoy envalentonado, y aprovechando que las mozas están cerca, vuelvo a
dirigirme a la chica.
-
¿Y qué celebráis que andáis con esas
rondas?
-
Mi cumpleaños, hemos salido las amigas a
celebrarlo
-
Felicidades
Le planto dos besos, y
me presento
-
Yo me llamo Ana, pero la edad… no te la
voy a decir, es un número secreto, jajja
-
Seguro que tan solo ese número es
secreto
-
Ese y el pin de mi tarjeta de crédito
-
¿Nada más?
-
No, que yo sepa, jaja
-
Entonces… dame tu móvil, que lo apunto
al lado de tu nombre
-
¿Para qué lo quieres si no me vas a
llamar nunca?
-
¿Cómo lo sabes?
-
Porque después de esta noche no te van a
entrar ganas de llamarme, jajaja
-
Prueba a ver…
-
Y además, imagina que coge mi marido…
¿qué le dirías? ¿Qué eres el chico que pagó la ronda de mi cumple? Te lo
agradecerá y posiblemente te llame para que salgas a celebrar con él también su
cumple, jajja
-
Vaya, sois una cuadrilla de chicas
casadas
-
No todas, esa de ahí, está soltera y sin
compromiso
-
Uy… ¡preséntamela!
-
Jaja… no… Te voy a dar un consejo, y va
a ser gratuito. Si me entras a mí, quédate con mi no. Puede que te lo haya
dicho con la boca pequeña, y espere que insistas, pero sin pasarte, pero si
entras a mi amiga, ya te llevas dos noes rotundos. El suyo porque no quiere ser
segundo plato, y el mío porque si antes tenía dudas, ya las he despejado al ver
tu poco interés.
-
Pues vaya…
-
¿Ves? Te he ahorrado un montón de
trabajo y te he corregido tus problemas con la estadística. Por ejemplo, si en
un bar hay 50 chicas distribuidas en 10 cuadrillas de 5 chicas cada una de
ellas, y tu estadística dice que de cada 50 que entras, una te dice que sí,
verás que si entras a las 50, todas te dirán que no, porque debes escoger a una
chica de cada cuadrilla… ¡y sin que te vean las cuadrillas de alrededor!
-
Sabio consejo
-
Pues nada… a otro bar, que este… ya lo
has quemado, jaja
Este es el momento en
el que me fijo que el Joseba, otro de la cuadrilla, se ha acercado, ha escuchado
la conversación y se está partiendo el culo.
Sólo me queda volver
con las orejas más gachas aún después de la segunda colleja, a la cuadrilla,
que en cuando el Joseba cuenta la conversación, se parten aún más de risa que
antes, mientras mi mirada se pierde en la espalda de la moza que me ha dado la
lección, una lección que encima no ha sido gratuita, sino que me ha costado 78
euros.
Quiero darme la vuelta
para un tercer intento, pero Joseba me agarra del cuello y me dice que cambiamos
de bar. Al salir la sonrío, y ella me devuelve la sonrisa, pero me da que no
hay complicidad entre nuestras miradas, en fin.
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@txomin43


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